miércoles, 10 de noviembre de 2010

Homenaje al Potro!

Con menos presencia que en los aniversarios anteriores, se cumplen diez años de la muerte del cantante Rodrigo.

El cordobés falleció el 24 de junio de 2000 en un accidente automovilístico que también se cobró la vida de Fernando Olmedo, hijo del célebre actor.

A partir de allí, el joven cuartetero entró en la lista de mitos que murieron jóvenes (tenía 27 años) y justo en la cúspide de su carrera. También se desataron una serie de conflictos entre sus herederos, representados por su madre, su pareja y su hijo.

Rodrigo grabó a los 15 años su primer disco, "La foto de tu cuerpo" y durante su último año de vida llegó a llenar 13 Luna Parks. Convirtió en clásicos temas como "Lo mejor del amor". "De enero a enero" y "Amor de alquiler".



El Potro y el club de sus amores, Belgrano.



Dueño de un carisma inconfundible y famoso por sus conquistas, "el Potro" pasó a la historia de la música popular como un ícono del cuarteto, género que hoy cumple una década sin su presencia.

ÍCONOS DEL CUARTETO, en el corazón

Ninguna música habló tanto de los cordobeses como el cuarteto, con su letras pobladas de negrazones, humor casero, trasnochados, flacas alegres y desgracias del cariño.

 
 



 El ritmo del cuarteto que nació de la mano del Cuarteto Leo, que mantuvo su vigencia gracias a Carlitos “Mona” Jiménez y que se inmortalizó en la figura del “Potro” Rodrigo, ha llegado en la actualidad a traspasar las fronteras de la Argentina.



historia del cuarteto, nuestra historia..

Los estribillos más cantados en los bailes fiestas cordobesas de la última parte del pasado siglo XX y comienzos del presente están marcados a fuego por el ritmo del glorioso tunga-tunga. La vida del cuartetazo comenzó en las polvaredas que levantaban las alpargatas gringas de los pueblos del interior ("vieja plaza Colón, en tus noches hermosas"), luego se extendió hacia otras provincias vecinas ("Abre, Abre tu paraguas, que comienza ya a llover"), para terminar revoloteando en los clubes barriales de esta cuidad ("que te come, que te come, que te come el lobizón), convirtiéndose en el ritual nocturno de la alegría ("sueeenan las sirenas, llegaron los bomberos") de los sectores sociales más humildes ("cortate el pelo, cabezón") antes de barrer con diferencias y hacer que todos se prendieran al trencito ("y los pies bien juntos al suelo van haciendo chi-qui-chá"), y asumirse como bandera cordobesa hacia todo el país ("quien se ha tomado todo el vino oh-oh).
      el clásico baile cordobés, 
                                                                                 pasión de multitudes..